Reparación: Toda nuestra respuesta al Amor.

Reparación: Toda nuestra respuesta al Amor.

Muchas veces escuchamos que debemos reparar las ofensas cometidas contra Dios pero, ¿qué significa esto? La reparación es uno de los tres puntos de la espiritualidad del Corazón de Jesús, junto con el amor y el celo por las almas. Esta consiste en buscar enmendar el daño que se le hace al Corazón de Cristo, a través de cosas que nosotros podamos hacer – o dejar de hacer – por amor a Él. 

Si quieren verlo de esta forma, la reparación es -de algún modo- similar a la penitencia de la confesión. Luego de pecar buscamos pedir perdón por la ofensa, y hacemos el propósito de enmienda. Sin embargo, la reparación no solamente sirve para pedir perdón por nuestras propias ofensas, sino también son un consuelo para el Corazón de Jesús por las ofensas que alguien más pueda cometer. Podemos reparar por aquellas ofensas que otros han cometido.

Ahora que sabemos qué es la reparación, veamos qué podemos hacer nosotros para reparar. Generalmente podemos “categorizar” la reparación en dos partes. La primera, acompañando a Jesús en su sufrimiento, y la segunda, aceptando alguna pequeña mortificación.

La primera forma de reparación incluye las vigilias, visitas a Hora Santa, el rezo del Rosario, etc. Suele haber vigilias el 31 de octubre en reparación de todas las ofensas que se cometen ese día y también el Jueves Santo, cuando acompañamos a Jesús durante su agonía en el Huerto de Getsemaní. Este tipo de reparación es como decirle a Jesús “yo estoy contigo” y busca ser un consuelo frente a todo el daño que se le hace. Como ya se mencionó, también se pueden hacer Rosarios en forma de reparación, como fue el caso esta semana, que luego de los incendios provocados en las Iglesias de Chile, muchas Iglesias alrededor del mundo organizaron Rosarios de reparación.

“¡Levántese, pues, el corazón con toda su fuerza a amar al que ama sin ser amado!”

La segunda forma de reparación incluye los ofrecimientos o humillaciones que nosotros podamos soportar. Los ofrecimientos pueden ser, desde algo tan sencillo como dejar de comer un chocolate después de la cena, dejar redes sociales por algunos días, o bañarse con agua fría; hasta ofrecer los dolores estemos sufriendo por alguna enfermedad, persecución o mortificación muy difícil. Si bien Dios no necesita de estos sufrimientos, en el sentido que no lo hacen más ni menos Dios, si nos sirve a nosotros por dos motivos. El primero, es que convierte este acto en un acto de amor y nos permite expresar nuestro amor a Dios. El segundo es que nos ayuda a santificarnos a través del sufrimiento.

Finalmente, veamos por qué es importante la reparación. La reparación nos sirve para probar nuevamente nuestro amor a Dios y nos ayuda a acercarnos más a Él, sobre todo cuando más lo necesitamos. A través de la reparación, fortalecemos nuestra fe y nuestra relación con Dios diciéndole que Él es lo más importante en nuestras vidas, aunque esto implique que no todo sea color de rosas. Por último, la reparación también nos prepara para las tribulaciones que enfrentaremos en nuestra vida, además que es una excelente oportunidad para rezar por la conversión de los pecadores.

El mismo Jesús, cuando visitó a Santa Margarita María de Alacoque en 1675, se presentó diciendo: “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres y de tantos beneficios los ha colmado, y que en pago a su amor infinito no halla gratitud alguna, sino ultrajes, a veces aun de aquellos que están obligados a amarle con especial amor. Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio». Como decía Santa Catalina de Siena: “¡Levántese, pues, el corazón con toda su fuerza a amar al que ama sin ser amado!”

 

No lo olvides. Amar. Reparar. Celo por las almas.

 

Por Mikela Zubiate

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