Adviento

preparando el corazón

Por Tuxa

Me imagino que muchas veces has escuchado la palabra Adviento y se ha vuelto común en tu vida como católico, es un tiempo que verdaderamente ansías y esperas lleno de alegría. Esto es porque el Adviento es un nuevo comienzo en el año litúrgico y es el tiempo de espera para el nacimiento de Jesús. Sin embargo, no sé si te ha pasado lo mismo, pero la palabra Adviento para mí se había normalizado y no le daba la importancia necesaria. Solo sabía que era un tiempo esperado por todos los católicos y que duraba aproximadamente cuatro semanas. Por eso hoy, quiero compartir contigo todo lo que significa este tiempo y que empieces a vivirlo de manera distinta así como yo lo hice.

Para entender desde lo más básico, es necesario identificar a los protagonistas que lo componen. El primer personaje que viene a nuestra mente es Jesús, quien viene al mundo como Salvador y en eso tenemos razón. No obstante, hay algunos personajes que tal vez no los conozcas del todo y son determinantes. Uno de ellos es María, quien es elegida por Dios desde antes de nacer para ser concebida sin pecado original y traer al mundo a su Hijo. La confianza de María y su fortaleza para dar ese sí sin medida y cumplir la voluntad de Dios son verdaderamente una acción que nosotros como católicos debemos tomar todos los días como ejemplo. Además de María, otro personaje importante es San José, quien a pesar de poder ser perjudicado por la decisión de María, confió sin reproche alguno en lo que ella le decía. Finalmente, encontramos a Isaías y a Juan. El profeta Isaías fue quien anunció que vendría un Mesías quien sería el Salvador del mundo entero. Dios confió en él para ser quien dé a conocer la venida de su Hijo. Por otro lado, Juan es quien va a preparar los caminos para Jesús que viene a nuestro encuentro. Él mismo dice que no es el Salvador, ni está cerca de ello, él es instrumento de Dios en el mundo, un testigo de luz.

Luego de conocer a aquellos personajes es necesario profundizar más en cada domingo que compone al Adviento, debido a que, en cada uno de ellos se medita algo diferente. En el primer domingo el tema principal es la esperanza, al recordarnos que Jesús llegará pronto. En este se nos plantea estar atentos a esta venida; sin embargo, no nos hablan solo de la primera venida, también se habla de la segunda. Es en ese momento en el que la pregunta que debe permanecer en nuestra mente es ¿estoy realmente preparado para la venida de Jesús? Es así como empieza el Adviento, dándonos un espacio para reflexionar si efectivamente estamos listos o no para la gran llegada. Además, este es un momento perfecto para volver a Él, tal vez estuviste un poco perdido y alejado pero, ¿por qué no ves este tiempo como una oportunidad de regresar a ese primer amor?

En el segundo domingo, el tema principal es la fe. Y a pesar que puede sonar como un tema bastante amplio, este nos invita a preparar el camino para la llegada del Señor, así como en su momento, Juan lo hizo. Nos invita a que tengamos una actitud de conversión constante. Al principio no entendía exactamente qué era lo que debía hacer para tener esta actitud. Luego, me di cuenta que debemos estar sedientos y ansiosos de estar cada vez más cerca a Dios y qué mejor forma que preparando nuestro corazón y el de los que nos rodean para la llegada de su Hijo. Debemos tener esas ganas de querer ser mejores creyentes, y empezar a vivir de cara a Dios porque a pesar de tus errores, tus fallas y tus pecados, Dios sigue ahí esperándote cada día para que vayas a buscarlo. Yo te pregunto, ¿ya te diste el tiempo de hacerlo?

El tercer domingo en comparación a los demás, se distingue por tener una vela de color distinto y se debe a que es un día muy especial en el que el tema principal es la alegría. La Iglesia entera se alegra al ser anunciada la venida del Señor. Muchos años atrás, a los católicos se les reconocía muy fácilmente, con solo notar su alegría sabían que se trataba de personas católicas. Hoy, así como lo fue hace muchos años, debemos anhelar irradiar esta alegría por ser hijos de Dios y porque Él es parte de nuestras vidas. Como lo dice la escritura, Dios se hizo hombre para salvarnos, quiso ser tal como nosotros. ¿No es esa la mayor muestra de amor que existe? Busca desde hoy ser testigo de luz en el mundo y en la vida de los demás, como dijo San Pablo, “Estén siempre alegres pues es la voluntad de Dios para ustedes”. 

Finalmente, en el cuarto domingo el tema principal es la paz por la llegada de Jesús al mundo. Definitivamente, con esta cuarta vela, nuestro corazón ya debería estar listo para recibir al Señor y que lo sienta como un refugio en el cual descansar y crecer. Esperamos con ansias este momento y debemos ser testimonio de aquella paz que llega a nuestras vidas gracias a Dios. De esta manera, con esta preparación, seremos capaces de empezar con fuerza un nuevo año litúrgico y ver este tiempo como una oportunidad para un nuevo comienzo de la mano de Jesús.

Siendo sincera, yo no había vivido correctamente y con el recogimiento que se merece el Adviento en años anteriores; sin embargo, este año aprendí tanto sobre Dios y la Iglesia que me animé a vivirlo de manera diferente, como un nuevo comienzo en mi vida. Cada domingo fui aprendiendo un poco más sobre la venida de nuestro Salvador al mundo y me dí cuenta de lo agradecida que debo ser con Dios por haberme salvado y hacerlo cada día. Porque si hay algo que debemos tener en claro es que Dios decidió salvar a cada uno de nosotros por su nombre, no somos unos más del montón. Y si hoy estás leyendo esto, es porque Él ha querido que te des cuenta que puedes empezar de nuevo a caminar junto con Él y vivir de cara a Dios. Este cuarto domingo de Adviento te invito a que lo vivas de manera distinta y verdaderamente vivas una Navidad diferente a las demás, que Jesús nazca en tu corazón y vivas lleno de ese amor que Él quiere darte.

Por Tuxa

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