Y yo, ¿puedo ser santo?

Y yo, ¿puedo ser santo?

Santidad. Cuando pensamos en esta palabra, lo primero que viene a nuestra mente es algo muy lejano e inalcanzable. Todos los santos de la historia empiezan a aparecer en nuestros pensamientos y entre todos ellos empiezas a sentirte muy pequeño y lejano. Sin embargo, ¿alguna vez pensaste que muchos de ellos empezaron teniendo una vida como nosotros?

Si ponemos la santidad en palabras, esta consiste en cumplir la voluntad de Dios con amor y alegría. La diferencia entre nosotros y los santos del mundo es que ellos constantemente estaban en la búsqueda de saber cuál era la voluntad de Dios para sus vidas. Al descubrirla, dieron todo lo que estaba en sus manos para cumplirla, llegando a ser completamente agradables a Dios. Y nosotros, ¿qué esperamos para preguntarle a Dios qué quiere para nosotros? Una vez en una homilia escuché al sacerdote decir algo muy cierto: la santidad es para todos. Cada uno de nosotros está llamado a la santidad como nuestro mayor objetivo en la vida. El problema muchas veces es que no sabemos por dónde empezar. Seguimos viendo a los santos como lejanos pero ¿y si buscamos vivir como ellos?

Un ejemplo de esto, sin ir muy lejos, es el Papa Francisco. Él, aunque muchos probablemente no lo sepan, busca vivir cada día como San Francisco de Asís, quien vivió una vida humilde y sin lujos. Él es una muestra de que todos podemos vivir con menos. Efectivamente, San Francisco fue un santo de hace muchos años, pero El Papa, busca en el mundo de hoy, vivir una vida inspirada en quien vivió en un mundo diferente al nuestro. Muchos pueden pensar, “pero es El Papa”; sin embargo, Francisco empezó siendo una persona igual que nosotros, quien descifró la voluntad de Dios en su vida y todos los días busca cumplirla con alegría y amor.

«Vivimos en este mundo pero no somos del mundo, hemos sido creados para lo eterno.»

Es importante saber que como humanos, no somos capaces de alcanzar la santidad por nuestras propias fuerzas, necesitamos la presencia y la ayuda de Dios para dar cada paso en nuestra vida. A través de la oración y la gracia, nosotros podemos entender qué es lo que Dios quiere para nuestra vida y ser agradables a Él. Estamos llamados a vivir a semejanza de Jesus, quién oraba en cada momento a Dios para saber qué hacer y que cumplía con cada uno de los mandamientos. Dios no tenía nada que reprocharle. ¿No es esta la mejor forma de demostrarle amor a nuestro Padre en el cielo? Hablando con Él de manera constante y buscando que participe en cada una de nuestras decisiones, además de cumplir con sus mandamientos, sin hacerle daño alguno.

Sin embargo, somos humanos, y eso nos hace imperfectos. Es por ello, que debemos saber que la santidad no es un camino fácil y que muchas veces vamos a caernos y fallar. Es normal que esto suceda, pero la pregunta que debemos hacernos en ese momento es ¿voy a rendirme o voy a empezar de nuevo? Vivimos en este mundo pero no somos del mundo, hemos sido creados para lo eterno, ¿vas a conformarte con lo que el mundo te ofrece?

En la historia, tenemos miles de santos en los cuales podemos inspirarnos. ¡No pensemos en la santidad como algo muy lejano! El beato Carlo Acutis es un ejemplo perfecto de cómo toda persona puede aspirar a la santidad, jóvenes, adultos, ¡todos! Y es que la aventura de la  santidad, como decía San Juan Pablo II, empieza con un sí a Dios. No obstante, es importante la convicción y el compromiso por parte nuestra en cumplir lo que Dios quiere para nosotros. Nunca se olviden del pequeño pero muy importante detalle: Hacer todo siempre con amor y alegría. Es así como empezaremos a vivir de manera diferente, de cara a Dios. Probablemente, los que te rodean te mirarán y dirán, ¿qué tiene esa persona en su vida que yo no y que lo hace tan feliz? Y tú sabrás que es Dios la respuesta. No tengas miedo de preguntarle a Dios qué quiere para ti y de cumplirlo. ¡Confía plenamente en Él!

Te invito hoy a darle ese sí a Dios y empezar este camino de la santidad. Y nunca te olvides que no estás solo.

 

Por Arantxa Vasquez

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