
Solo Dios basta
El corazón humano naturalmente desespera ante la incertidumbre. ¡Cuán a menudo nos encontramos angustiados, reclamando respuestas, acciones inmediatas o explicaciones! El corazón se rompe, porque le cuesta desprenderse de su propia seguridad para descansar en lo único verdaderamente seguro: Cristo mismo.




