Para darte gloria

Que fácil cambian nos cambian los planes, que poco tenemos en nuestro control y qué importante es aprender a soltar el timón. De un tiempo aquí, que muchas cosas en mi vida han cambiado por completo y muchas cosas son aún inciertas que aprendido algo con seguridad: la grandeza de la vida no radica en aquello que suceda o deje de suceder.
Mirar a Jesús

Estos últimos días y semanas el Señor me ha estado hablando mucho de la confianza y de lo importante que es permanecer mirándole.
El otro día en el libro que estoy meditando, leía una anécdota sobre Madre Teresa que quería compartirles y que calzó exactamente con lo que conversaba con Jesús en oración en estos días.
Caminar sobre el agua

Ante lo desconocido, el alma tiembla. Dios dispone caminos desconocidos, que parecen imposibles, que escapan de nuestros cálculos humanos, y sentimos miedo.
Creer sin ver

Creer sin ver. Y cómo cuesta, y cómo fallo. Porque a pesar de haber experimentado a Cristo, de haberle visto ocuparse de mis cosas, después de vivir su amor en carne propia, también empiezo a dudar.
Ser sal y luz

Hemos sido creados para ser sal y luz del mundo. Cristo ha querido valerse de nosotros, con nuestras debilidades, pecados, imperfecciones y faltas de amor. Él ha querido que nosotros colaboremos en su proyecto de salvación porque quiere que todos los hombres le conozcan y le amen. ¿Es posible ser sal y luz en medio de un mundo que parece rechazar a Dios? No solo es posible, es necesario; porque aunque parezca un mundo que lo rechaza, en realidad lo reclama a gritos, lo necesita, lo demanda. Es un mundo que necesita amor porque se está muriendo de frío. En medio de eso, estamos llamados a ser fuego que haga arder la tierra.
Un propósito: amarle mucho

Que maravilloso es saber que Cristo busca intimidad con cada uno de nosotros. Él nos ha llamado a estar con Él, ha conocerle, a servirle, a amarlo y trabajar para que otros le amen, ¡pero cuántas veces hemos rechazado esa invitación! Y se que no es fácil identificar las veces en que no hemos respondido, pero hagamos un examen rápido que nos ayude a clarificar.
Epifanía: Dios al descubierto

esus, te encuentro Niño, sobre el pesebre, entre los cuidados de María y de José. He llegado con los Magos a adorarte: he hecho con ellos el camino.
Te hemos descubierto, hemos visto al Rey escondido, que hoy se muestra al mundo. Un mundo que, muchas veces, no lo reconocerá. Que difícil es rendirse a lo pequeño, a lo aparentemente insignificante que esconde la grandeza de lo divino.
Se arrodillan los magos y me arrodillo yo también. En la maravilla de la peregrinación para encontrar a un Niño, envuelto en pañales, se esconden revelaciones importantes que pretendo atesorar de a partir de ahora.
Totus Tuus: la Consagración a María

Ayer, Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, nos consagramos a la Virgen. Han sido semanas en las que María se ha hecho presente de manera extraordinaria, ha estado gritando nuestro nombre, mi nombre. Me he sentido personalmente llamada y profundamente amada. He comprendido que Jesús me quiere para Él y quiere que lo ame como quiere ser amado: con todo mi ser. Y, ¿quién mejor que María para enseñarme cómo?
Totus Tuus: la peregrinación a la que me llevó María

Voy en el día 3 del viaje y ya han pasado muchísimas cosas que estoy segura, marcarán un antes y un después en mi camino espiritual. Normalmente cuando escuchamos testimonios de visitas a Santuarios Marianos conocemos historias milagrosas: curaciones, conversiones repentinas, visiones, llantos, experiencias sobrenaturales. No quiero decir para nada que todo eso esté incorrecto, por el contrario, me parece asombroso. Es impresionante ver como Dios manifiesta su gloria y su voluntad a través de esas experiencias tan especiales y privilegiadas, pensadas a detalle para el alma que la necesita. Mi experiencia, sin embargo, es distinta, porque hasta ahora no he experimentado nada sobrenaturalmente místico. En estos tres días de peregrinación la Virgen se ha manifestado de una manera tan directa y ordinaria que me sobrecoge completamente poder entenderla y encontrarla en lo más evidente y sencillo.
Haced lugar para el Rey

Comienza el Adviento. Cristo ya viene y es hora de despertar. Es hora de prepararnos para recibirle y ante esto me pregunto: ¿cómo está mi corazón?
